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"Mi negocio es el comercio y mi lema: Lo que quiera, lo tengo" -- Gisella Hornslager, enana comerciante.

"Tasslehoff Burrfoot, te arresto por transgredir la sección treinta y uno-diecinueve, apartado cuarenta y siete, párrafo diez, subpárrafo tal o cual, del Código de Conducta Kender. Has roto tu promesa de matrimonio. Te has metido en un buen lío. Burrhead" -- Gisella Hornslager, enana comerciante.

Gisella Hornslager (? AC - Últimos días de otoño de 346 AC) fue una voluptuosa y llamativa enana comerciante que estaba en el negocio de la importación-exportación, así como otras descocadas "transacciones", y que regentaba su negocio llamado Gran Bazar del Señor Hornslager. A ella tanto le da tejidos, perfumes, un kender, etc., mientras sea transportable.

Gisella era un enana con una figura muy extravagante, de proporciones achaparradas, increíblemente voluptuosa para una hembra de su raza. Vestía una blusa de un color frambuesa brillante, las mangas anudadas a las muñecas, y ajustada al máximo en torno a sus voluminosos senos que amenazaban con romper las tirantes lazadas en cruz que la cerraban. Un cinturón de cuero amarillo marcaba su talle de avispa. Los pantalones, de cuero color púrpura, le envolvían las piernas como una segunda piel. Remataba el conjunto un par de botas altas, a juego con el color de la blusa. En cuanto a su rostro, tanto los labios como las mejillas resplandecían con el mismo tono insólito, rojo como la grana, de su deslumbrante melena, larga y frondosa. Sobre su cabello pelirrojo lucía un sombrero amarillo adornado con plumas rojas. Sus ojos estaban perfilados con negro kohl.

Solía poner los brazos en jarras, aparentando así ser más alta de lo que era. Acostumbraba a dar un fuerte apretón de manos. Ella considera que todo el mundo tenía un precio. Acostumbraba a sonreir de forma burlona e insinuante. Sabía cuidar de sí misma. Encontraba mucho más molesto el deterioro que el polvo y sudor de un día de viaje ocasionaban en su piel, que el posible encuentro con una bestia salvaje. Le encantaba darse un baño a la luz de la luna en las heladas aguas de algún riachuelo.

Gisella Hornslager acostumbraba a guiñar el ojo con coquetería a su empleado Woodrow, quien se solía sonrojar por completo, puesto que le gustaban muy jovencitos. Tenía una voz melosa. No era un ejemplo típico ni representativo del sexo débil. Eran sus propias leyes las que regían su vida en todos los terrenos, ya fuera en lo comercial o en lo privado, y no le importaba un ápice lo que la gente pensara. Su apetito era voraz... y no sólo por la comida. Su proceder también consistía en "negociar" con los hombres en el interior del carromato. Concluida la aventura no se mostraba en absoluto avergonzada.

La mujer no temía a nada, salvo la probabilidad de no comprar algo que ansiaba. A pesar de su estilo de vida desenfrenado, la enana era respetable por su coraje y la firmeza de sus convicciones.

Vivía todo el año en la carreta, por lo que debía viajar con poco peso. Tan solo transportaba sus cosas personales, y lo que tenga para efectuar los trueques o pagos.

Armamento y equipo[]

Gran Bazar del Señor Hornslager[]

Poseedora de un enorme y fantástico carromato, una galera cerrada de grandes dimensiones. El techo era arqueado, en lugar de recto; muchos de los remates de madera mostraban un intrincado trabajo de talla que denotaba la extraordinaria habilidad del artífice. Incluso el aspecto de las ruedas era de calidad: sólidas y con los radios de hierro forjado. En los costados del carro, pintadas en un rojo brillante, aparecían las palabras: "Gran Bazar del Señor Hornslager. Lo que quiera, lo tengo".

En su interior, iluminado por un fanal que colgaba de un gancho junto a la puerta trasera, transportaba algunas especias raras, tres rollos de telas con hilos de oro y dos cajones de melones que pensaba venderlos en la Fiesta de la Cosecha en Kendermore y dos hurones vivos. Esa carga valdría la mitad de sus beneficios anuales. También había un morral de cuero colgado en el lateral del carromato, con un manojo de papeles, entre ellos mapas de las regiones de Abanasinia y Goodlund. Debabo del asiento, llevaba sacos de arpillera con grano seco para los caballos. Entre las provisiones se contaba un pollo famélico y un paquete de judías secas que se encontraban en una alacena adosada a la parte delantera. Por dentro, el carromato era mucho más amplio de lo que parecía visto desde el exterior. Al costado derecho, desde el suelo hasta el techo, había adosadas unas estanterías estrechas sobre las que aparecían, apilados en orden, unos frascos de botica de cristal verde, cerrado con corchos; algunos estaban vacíos pero la mayoría contenía hierbas secas. Las estanterías estaban también ocupadas con una variada gama de artículos diversos, desde velas fabricadas con la cera amarilla de las abejas, hasta una bandeja cubierta con un paño de terciopelo negro, en la que se amontonaban sortijas tachonadas de gemas centelleantes y polícromas. Eran gemas falsas pero Gisella Hornslager las solía vender como verdaderas. Conocía el número exacto de piezas así como el lugar que ocupa cada una de ellas en el tablero expositor. Toda la parte izquierda se veía abarrotada de mullidos cojines forrados con telas de abigarrados colores y apilados sobre una manta de pieles, negra azabache. En el rincón, se encontraba un recargado biombo, lacado en negro. En la parte delantera del carro estaban los ropajes de la enana, dobladas y apiladas con esmero sobre un montón de almohadones. Había también un armario ancho y poco profundo. En su interior habían utensilios de cocina como cacerolas y escudillas, unas hierbas que olían a salvia e hinojo en dos tarros verdes así como algún limón casi seco así como los platos de estaño para las comidas. Los caballos disponían de sus propios cubos para abrevar.

El carromato estaba tirado por dos caballos de fuertes cuellos y sedosos belfos. Uno de los animales tenía el pelaje grisáceo; el otro era blanco.

Historia[]

Preludios de la Guerra de la Lanza[]

En el 346 AC, Gisella y su empleado, Woodrow Ath-Banard, fueron contratados por el Consejo de Kendermore a traer de vuelta a Tasslehoff Burrfoot a Kendermore, para que se casara con Damaris Metwinger, su prometida.

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Along the way, they acquired the boat Loaner, so that her wagon and them could make the trip quicker. While out to sea, a storm rolled up on them, sending Gisella and her wagon along with everyone else overboard, and Loaner sank like a rock. She then found out that her wagon could float, so used that as a boat instead and arrived at a dwarven settlement. Before arriving at Kendermore, her life is taken from her by Denzil, with a crossbow bolt at very close range under her arm that went completely into her body, killing her instantly. Woodrow would avenge her, killing Denzil, or so he thought. Tas would lift her body up onto her horse, and together with Winnie and Woodrow they buried her by moonlight in a wooded clearing within earshot of a babbling stream. Tas sang her the Kender Mourning Song.

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Her eyesight at night was incredible, while during the day she could not see very far, and it would get more blurry the farther away anything was from her. Only two things she likes better than a match of wit and will, and that is to make money and a good roll in the hay.

Fuentes[]

  • MARY KIRCHOFF. (1989). El País de los Kenders (Kendermore). Volumen I; Págs. 20-21, 25, 26, 30, 67, 128, 131-132, 166, 253
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