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"Es como ser engullido por el tiempo" -- Bertrem el Esteta.

La Gran Biblioteca de Palanthas, que también es llamada la Gran Biblioteca de las Eras, es un edificio ubicado en la ciudad de Palanthas que alberga la más grande biblioteca en toda Solamnia, sino de todo Ansalon.

Aunque la estructura fue construida con la misma piedra blanca que se utilizo en la mayoría de otros edificios magníficos de la Vieja Ciudad, nadie realmente comoce qué edad tiene la Biblioteca. Lo que sí se sabe es, sin embargo, que la Gran Biblioteca de Palanthas es el hogar de la Orden de los Estetas (orden de cronistas que trabajan en la biblioteca) y es el hogar del fundador de los Estetas, Astinus el Cronista, antes de que se desvaneciera justo después de la Guerra del Caos.

Destacan sus pasillos marmóreos, callados.

Crónicas de Astinus Editar

En su interior se encuentran las Crónicas de Astinus, las interminables hileras de libros, pergaminos y silenciosos documentos que formaban la obra de Astinus y narraban la historia de su mundo, la historia de Krynn.

Estos volúmenes contienen toda la sapiencia del orbe.

Los Estetas nunca han hallado ningún indicio capaz de facilitarles la intrusión en la mente de su autor.

Estudio de Astinus Editar

Lugar donde escribe Astinus el historiador. En su interior hay una rica alfombra de lana de oveja que yacía extendida sobre el suelo marmóreo así como un gran escritorio de madera bruñida.

Residencia privada de Astinus Editar

Situada en el ala occidental de la Gran Biblioteca, la morada de Astinus el historiador era pequeña y, al igual que todas las salas del recinto, se hallaba repleta de libros encuadernados de los modos más diversos imaginables, que atestaban los estantes adosados al muro y vertían sobre la zona central de habitáculos un ligero olor a moho, como a mausoleo que hubiera permanecido sellado a lo largo de los siglos. El mobiliario era escaso, prístino. Las sillas, de madera trabajada en exquisitas tallas, resultaban duras e incómodas, rígidas e inclementes, y estaban distribuidas por la cámara en torno a una mesa baja, próxima a la ventana, que no adornaba ningún objeto, en su lisa y negra superficie. Reinaba en la habitación un orden perfecto, incluso la leña del hogar yacía amontonada con tal pulcritud que se asemejaba a una pira funeraria. El suelo era marmóreo. El plácido silencio de la biblioteca penetra en el aposento, inundando su frescor.

El aposento privado del cronista dimanaba pureza y primitivismo.

Se podía contemplar la máquina del tiempo alimentada por agua que se alzaba en un rincón. Allí se alineaban pocos ornamentos en las vitrinas destinadas a los volúmenes más valiosos.

Personajes de renombre Editar

FuentesEditar

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