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"Acomódate en esa silla. ¿Qué te ocurre? ¿Algún diente, un oído... o quizá necesitas un corte de pelo?" -- Phineas Curick, "doctor" humano en Kendermore.

Phineas Curick es un humano, que actuaba como médico en Kendermore, y que practicaba una peculiar especialidad médica. Cosa curiosa, para los kender con dolor de muelas, era el Doctor Dientes; para los que sufrían de los oídos, doctor Oídos; para aquellos con problemas en las articulaciones, doctor Huesos. Ningún achaque revestía excesiva gravedad, pero tampoco carecía de importancia. En realidad, la única práctica médica que conocía era la extracción de dientes.

Phineas era un hombre calvo de mediana edad.

Pensaba para sí que, aunque pasaran cien años, jamás comprendería a esta raza aunque admiraba el peculiar ingenio de los kender. Día tras día, acudían a montones a su atiborrada consulta con sus dolores y molestias y enfermedades imaginarias; y día tras día, les recetaba píldoras de azúcar, tapones de cera, leche cuajada, o mostaza, a sus fieles pacientes. También requerían de sus servicios para lo relacionado con la extracción de dientes.

El consultorio del Doctor Phineas[]

Su consulta siempre estaba repleta de kender, sentados en un largo banco adosado a la pared norte del cuarto. Para acceder al consultorio se debía bajar unas escaleras. La única fuente de luz del cuarto era un pequeño y mortecino candil de aceite. En la sala de espera había una estantería abarrotada de recipientes de cristal. La sala contigua estaba iluminada por unas velas.

La mayor parte de las dolencias reales que atendía se las causaban allí mismo sus pacientes. Los altercados se producían de forma regular, y de estas situaciones sacaba provecho ya que, una vez concluida la contienda, siempre había dientes rotos que extraer, narices sangrantes que taponar, etc., etc.

Si bien era cierto que rara vez curaba por completo a ninguno de sus clientes, el sentimiento de culpa se acaballaba con la certeza de que les proporcionaba un gran alivio psicológico en momentos de ansiedad. Y tal circunstancia era valiosa de un modo u otro.

Tenía un anaquel donde guardaba una botella de cristal verde con un elixir especial de su propia creación. Aquel brebaje era el remedio de Phineas para todo cuanto no se trataba con vendas, tapones de cera, o gafas de papel, ni fuera objeto de extracción, como un diente o una uña clavada en la carne. Lo recetaba contra jaquecas, molestias estomacales, dolor de pies, reumatismo, garganta irritada, hinchazón de ojos, sarpullidos, mal aliento, lenguas tumefactas, estreñimiento, y un sinfín de dolencias que aquejaban a los habitantes de Kendermore. La pócima, de sabor muy acre, era en realidad efectiva para los dolores de estómago y el mal aliento. Cobraba un precio elevado por su elixir; argumentaba que los misteriosos ingredientes procedían de "regiones peligrosas y lejanas, donde se recibía a los forasteros con espada y fuego, por lo que rara vez escapaban con vida".

Armamento y equipo[]

Phineas dispone en su consulta de un enorme compás de calibre, pinzas y tenazas de hielo.

Historia[]

Phineas Curick llegaría a Kendermore en el 344 AC, instalándo allí su consulta.

Fuentes[]

  • MARY KIRCHOFF. (1989). El País de los Kenders (Kendermore). Preludios. Volumen II;
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